Carlos Climente

iGaming and MarketingOperationsProduct ManagementTeam leading

Delta & Northwest (2 de 3)

La segunda y cuarta aerolíneas más importantes de EEUU, Delta y Northwest pretenden fusionarse a principios de 2009. Para que ello sea posible, el departamento de marketing de Delta (la compañía que dará nombre a la nueva aerolínea) ha efectuado una serie de acciones de lobbying para convencer a los accionistas, políticos y gestores.

Convencer a los accionistas

Delta, la aerolínea que está liderando este proceso de fusión, invirtió 1,8 millones de dólares en actividades de lobbying durante el primer cuarto de este año. El porcentaje de dicha inversión que se ha destinado a los accionistas es mínimo. Obviamente, los accionistas de Delta son conscientes de que la fusión de ambas empresas revalorizará sus acciones tras un declive continuo desde que la empresa se declarase en bancarrota en Septiembre de 2005.

Por otra parte, los accionistas de Northwest votarán si aceptan la operación en la asamblea general de accionistas que se celebrará en NY el próximo mes de Septiembre. No obstante, es públicamente sabido que la gran mayoría aprobará el plan. Northwest ha invertido 1,25 millones de dólares en actividades de lobbying en el primer trimestre de 2008.

Paradójicamente, la empresa que ha tenido más éxito convenciendo a los accionistas de Northwest es Delta. Richard Anderson, CEO de Delta, sabía que la mayor preocupación de los principales accionistas de Northwest (entre ellos Mohnish Pabrai), quienes también poseen acciones en Pinnacle Airlines, era que Delta –la única aerolínea que subcontrata rutas con Pinnacle al margen de Northwest- no rompiera su contrato tal y como anunció a mitad de este año. Con el fin de ganarse su favor, Delta anunció el pasado día 18 de Julio que no rompería ese contrato. Las acciones de Pinnacle crecieron un 38% ese día, y seguramente los accionistas de NWA rubricaron la fusión de ambas aerolíneas extraoficialmente.

Convencer a los directivos

Convencer a los directivos de Northwest ha sido bastante sencillo. Hace sólo cuatro años que Richard Anderson abandonó el puesto de CEO en NWA. Anderson, pues, conoce perfectamente la junta directiva de Northwest. Convencerles no ha sido difícil: los miebros más veteranos de la comisión directiva de NWA –quienes aún tienen muy buena sintonía con Anderson – saben que permanecerán en sus puestos; los miembros más noveles de dicha directiva se irán a golpe de talonario. De hecho, el cese de Doug Steenland –actual CEO de NWA- les costará a las aerolíneas 18,3 millones (un regalazo teniendo en cuenta que actualmente su salario anual es de 1,47 millones).

Doug Steenland

Convencer a los políticos

Sin duda, la mayor parte de las enormes inversiones que ambas empresas están llevando a cabo está destinada a los políticos. Principalmente, a los del Congreso.

Delta cometió un error crucial en el 2006, cuando de los 72.500 dólares que donó a candidatos al congreso, sólo un 29% se destinó a los demócratas (claros vencedores de las elecciones) y el 71% restante se destinó a republicanos. Además, Delta tiene una clara historia de enfrentamientos con los Demócratas desde que en 2005 intentara eliminar las pensiones de sus empleados.

Los políticos americanos tienen cierta reputación de revanchistas y no hay duda de que la relación entre el Congreso y Delta no pasa por sus mejores momentos. De hecho, el Congreso está batallando para que la fusión no se produzca porque entienden que conllevará muchos despidos. El Congreso tiene voz en este asunto, pero no tiene voto. Nancy Pelosi no ha levantado la voz, pero en el momento que lo hiciese la noticia tendría tal repercusión que podría decantar la balanza judicial hacia el otro lado. Consciente de ello, Delta comenzó sus actividades de lobbying en 2007.

Dichas actividades han tenido dos caras muy distintas. Por una parte, las aerolíneas han mantenido una postura amistosa escribiendo un sinfín de cartas explicativas, dando conferencias amigables e invitando a los congresistas a cenas y eventos. Por otra, han jugado a poner al gran público en contra del Congreso con la finalidad de pararle los pies en caso de que decidieran volcarse en vetar la fusión.

El pasado mes de Junio, los CEOs de Delta y Northwest enviaron un email a todos los viajeros que poseen una tarjeta de fidelización de su aerolínea invitándoles a afilarse a un Manifiesto contra en Congreso por haber permitido que los especuladores de petróleo rijan el mercado americano. Para ello también lanzaron una web. El siguiente es un extracto de dicho email.

What do we want? Cheap oil! When do we want it? Now! Northwest Airlines is spamming its frequent fliers today with an e-mail asking them to spam their members of Congress with a form letter demanding cheap oil now. In a few clicks at StopOilSpeculationNow.com, supporters of the airlines’ campaign against excessive speculation in oil markets can fire off an email to their elected officials making it appear like they understand terms like “over-the-counter swap trades” and the “exempted commercial markets” loophole.

Screenshot de la web

Las firmas que las aerolíneas contrataron para sus campañas de lobbying tienen reconocido prestigio en el país. Entre ellas Quinn Gillespie & Associates, Preston, Gates & Ellis, LLP, and The Washington Group. Cada una de estas firmas se ocupa de un grupo político distinto, en tanto que hay muchos involucrados en este proceso.

– Autoridades estatales en Georgia, donde opera Delta.
– Autoridades estatales en Minnesota, donde opera Northwest.
– El ya citado Congreso.
– El Department of Transportation y Homeland Security

Precisamente para ganarse el favor de este último, Delta fichó a Sametta Barnett para dirigir sus operaciones. Sametta fue anteriormente directora del Cargo Transportation and Trade Security at Department of Homeland Security.