La semana pasada explicaba a los alumnos del Global MBA de Inede que prácticamente todas las empresas que admiramos no por el dinero que amasan (que también) sino por cómo han dado un giro al segmento en el que operan –Google, Apple, etc. – se caracterizan por haber invertido el proceso de creación de productos y servicios.

Desde siempre, los fabricantes y prestadores de servicios hemos adquirido conocimientos en un área profesional (por ejemplo, aprendemos a construir motores) y acto seguido nos ponemos a capitalizarlo (por ejemplo, construimos motores) con mayor o menor grado de innovación.

PROCESO DE PRODUCCION CLASICO

La innovación se da en el segundo paso de la producción, cuando pensamos cómo mejorar el producto.

Cuando el producto está fabricado o cuando el servicio está listo para ser prestado es cuando compilamos una serie de argumentos que nos ayudan a venderlos: ¿por qué necesitas el producto/servicio?

Pues bien, Apple o Google han invertido ese proceso. No conocerás a nadie a quien se le diera un teléfono táctil por primera vez y dijera “¿pero por qué un teléfono táctil?”. Todos teníamos la necesidad (=por qué) de tener un PC de bolsillo con el que operar ágilmente no sólo para temas profesionales sino también para consumo cotidiano. Así que Apple pensó en cómo dar solución a esa necesidad y se le ocurrieron las apps y las pantallas táctiles (=cómo). Y eso les llevo a crear un Smartphone (=qué).

proceso de produccion revertido

El problema de invertir el proceso de producción clásico es el error. Cuando partes del propósito (¿por qué?) para aventurarte en campos donde no tienes  expertise es muy fácil que te equivoques –como explica el vídeo que acompaña- y eso puede ser frustrante. Pero vale la pena intentarlo.

http://www.climente.com/wp-content/uploads/2016/12/01.jpghttp://www.climente.com/wp-content/uploads/2016/12/01-150x150.jpgCarlos ClimenteOpiniónUX y usabilidadApple,Google,marketing relacional,UX
La semana pasada explicaba a los alumnos del Global MBA de Inede que prácticamente todas las empresas que admiramos no por el dinero que amasan (que también) sino por cómo han dado un giro al segmento en el que operan –Google, Apple, etc. – se caracterizan por haber invertido...