El otro día estuve en Carrefour comprando algunos productos para pasar unos días en Benidorm. Carrefour ofrece una tarjeta de fidelización por la que te abonan un [buen] porcentaje del importe de tus compras para futuras visitas al establecimiento.

Cuando la cajera me preguntó si tenía tarjeta le expliqué que sí, pero que no la encontraba desde un tiempo. Le dije mi número de DNI para que averiguase el númeroa y contestó que lo haría esta vez porque el importe de mi compra eran 400 euros, pero que existe una normativa interna que dice que sin la tarjeta física no deben hacerlo.

Esta situación nunca se hubiese producido en un país en el que hubiese una mejor política de servicio al cliente y más agresividad para fidelizar a los compradores. No obstante, sé perfectamente que en España el servicio es de boquilla y no de facto (el término inglés es lip service) así que no me quejé.

Cuando la cajera obtuvo mi número (tuvo que llamar a caja central para ello) y lo introdujo en el sistema le pregunté cómo podía obtener un duplicado de la tarjeta y ella me contestó, para mi sorpresa, que Carrefour no emite duplicados de tarjetas de fidelización.

Es decir, que por haber perdido mi tarjeta inicial no tengo ni tendré acceso al dinero que he acumulado en los últimos años. Esta situación me parece indignante por dos motivos:

1. La tarjeta del club Carrefour es más una “mentira” de marketing para conseguir más clientes que una herramienta real de fidelización. Su finalidad no es premiar a los buenos clientes, sino incentivarlos para que compren a corto plazo.  Al no dejarme obtener una copia de mi tarjeta ellos se están ahorrando el dinero que nunca gastaré. Todo son beneficios para ellos, ninguno para mí. Ahora ya entiendo su eslogan “con el club Carrefour el ahorro se nota”.

Parte de este eslogan aparece en la web de Carrefour

2. Lo más grave es que la cajera lo sabía y no me ha ofrecido una nueva tarjeta. Al contrario, ha puesto el dinero que me he ganado con mi fidelidad en un “cuenta bancaria” a la que no tengo ni puedo tener acceso, aunque yo sea el titular. Al no tener la tarjeta física (y no poder obtener un duplicado) nunca voy a poder beneficiarme del dinero que hay asociado a dicha tarjeta.

De ahora en adelante llamaré a la tarjeta de Carrefour la tarjeta de desfidelización.

Carlos ClimenteServicioahorro,Carrefour,fidelizacion,lip service,Servicio al cliente,tarjeta
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