Utilizar las certificaciones de calidad como herramienta publicitaria es algo muy español. En Estados Unidos nadie anuncia a bombo y platillo que tiene una certificación ISO 9001 o un cinturón negro en SIX SIGMA porque se entiende que ambas certificaciones, una en procesos de producción y otra en procesos logísticos, sirven para mejorar la eficiencia de la organización, pero poco tienen que ver con el consumidor. En definitiva, que son un medio para mejorar y no un fin en si mismos.

No obstante, he de reconocer que tiene sentido que las empresas españolas quieran esgrimir sus certificaciones internacionales para entrar en mercados foráneos. Si mi carrera de médico estuviera convalidada en Estados Unidos, yo también utilizaría el título para poder ejercer allá ¿verdad?

Six Sigma es una certificación nacida y curtida en EEUU, pero ISO no. Estados Unidos es uno de los 180 países que forman parte de la Organización Internacional de Estándares, sí, pero eso no significa que le otorguen ningún valor.

Los americanos consideran que ISO ha crecido demasiado. Al englobar tantas naciones –algunas de ellas en vías de desarrollo y con criterios de calidad muy pobres- los estándares ISO se votan por mayoría. Estados Unidos tienen su propio desarrollador de estándares, ANSI (Instituto Nacional Americano de Estándares) al que están afiliados las empresas más prominentes del país. El proceso de votación de los estándares en ANSI es por unanimidad, lo cual se entiende como un valor añadido en América. En efecto, se trata de procesos menos internacionales, pero ¿a quién le importa lo que digan otras naciones si los procesos americanos son en la mayor parte de los casos los más estrictos? ¿No es Estados Unidos el segundo país más productivo del mundo?

Logo ISO

El hecho de que el consumidor americano no valore las certificaciones ISO no significa que estas certificaciones no valgan como moneda de cambio en Estados Unidos. De hecho, la mayor parte de las ocasiones los materiales generados para obtenerlas sirven para conseguir más rápidamente las certificaciones de calidad americanas (ANSI, LEED, ASTM, etc) que, pese a ser desconocidas por el consumidor en la mayor parte de los casos, sí que gozan de mucho prestigio entre los profesionales y técnicos.

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