Hoy me preguntaban acerca del Credit Card Act que Obama promulgó el año pasado y que se aplica desde el 22 de febrero de este año. El Credit Card Act (en adelante, CCA) es una ley que vela por los intereses de los consumidores y, en principio, acaba con los abusos más frecuentes impuestos por los bancos. Pero ya se sabe que hecha la ley, hecha la trampa.


La ley tiene algunos agujeros

Estos son los principales beneficios de la ley y estos los principales movimientos emprendidos por la banca para evitar sus efectos:

1. No se puede incrementar la comisión retroactivamente.

Si alguien utiliza la tarjeta cuando el interés de la misma es, por ejemplo, un 7% en el futuro sólo pagará 7% del cargo como comisión por mucho que el interés de la tarjeta suba otro tanto por ciento.

Aún así los bancos sí que pueden aumentar las comisiones futuras siempre que se avise con 45 días de antelación. Y lo están haciendo.

2. Las subidas de porcentajes se avisarán con 45 días de antelación.

Si el emisor de la tarjeta pretende subir el porcentaje de comisión sobre la misma lo ha de indicar con 45 días de antelación, frente a los 15 del pasado.

No obstante, esta regla no afecta a la notificación del cierre de crédito. Por lo tanto, los bancos pueden cerrar el crédito a quien quieran con sólo 15 días de antelación.

3. Se suprimen los límites (máximos) de pago.

Si el usuario no lo solicita, las compañías no pueden establecer un importe límite de pago por transacción. Si el usuario sobrepasa el límite establecido por la compañía emisora de la tarjeta ésta sólo podrá sancionarle una vez por ciclo de factura.

Hay que decir que las tarjetas de particulares pocas veces sobrepasan el límite establecido por el emisor. Son las tarjetas de empresa las que normalmente sobrepasan ese límite y estas tarjetas no están amparadas por el CCA.

4. Se prohíbe emitir tarjetas de crédito para estudiante.

Todo menor de 21 que no pueda demostrar que es financieramente independiente no podrá conseguir una tarjeta de crédito.

A medio plazo esto afectará a la manera en que se dan los créditos, que hoy en día se basa en el historial de crédito del consumidor y que sólo se empieza a construir con la adquisición de tarjetas de crédito.

5. Se prohíbe facturar cada dos meses.

Algunos emisores de tarjetas facturaban cada dos meses pero cobraban el interés de la tarjeta mensualmente. De este modo la factura reflejaba los intereses de gastos que se habían pagado un mes atrás. Esta práctica está ahora prohibida.

Los bancos han suprimido estos cargos pero han encontrado mil maneras creativas de introducir otros. Por ejemplo, deuda mínima: si alguien sólo debe 50 céntimos a la tarjeta de crédito tendrá que pagar 2 dólares que es la deuda mínima a deber. Los españoles también nos vemos afectados por esto, puesto que cada transacción en el extranjero ahora acarrea una comisión en la mayor parte de bancos.

6. La factura se emitirá 21 días antes del cobro.

Frente a los 14 que establecía la ley anterior, la factura se emitirá 21 días antes del cobro y especificará claramente la fecha límite de cobro.

Sin embargo, esto no afecta al APR, las subidas drásticas de intereses por parte del emisor.

7. Protección de las tarjetas regalo.

Las tarjetas regalo, que antes expiraban al año o que tenían una deducción anual por inactividad ahora no podrán expirar ni tener cargos en cinco años desde su adquisición.

Esta política ha llevado a muchos comercios –sobre todo los de pequeña envergadura- a dejar de ofrecer las tarjetas puesto que un buen porcentaje de sus beneficios radicaba en el desuso de las mismas.

Creditcard.com tiene un artículo interesante que desmenuza el CCA.

Carlos ClimenteFutur@
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