Creo que va siendo hora de que en España adaptemos el modelo norteamericano de graduación. En Estados Unidos los ópticos –sin dejar de estar vinculados a las ópticas- desarrollan su actividad de forma paralela, cobrando por la consulta. En España tenemos el vicio adquirido de ofrecer revisiones gratuitas y va siendo hora de cambiarlo para empezar a ofrecer mejor servicio.

Históricamente los consumidores españoles prefieren que les mida la visión un oftalmólogo antes que un óptico, lo cual no deja de ser paradójico puesto que los ópticos se preparan principalmente para este cometido en la universidad, dedicándole muchas más horas que los oftalmólogos. El motivo por el cual la gente dice fiarse más de un oftalmólogo es que éste no tiene la “necesidad” de vender lentes. Dicho de otra forma: existe la creencia de que los ópticos tienden a alterar las graduaciones para así vender gafas.

El consumidor sabe que la tecnología empleada para las mediciones, el mantenimiento del estableciento y las horas de los ópticos representan un coste que se debe cubrir. Si el servicio es gratuito, de algún modo se debe conseguir el dinero para no tener pérdidas. Es por esto que el consumidor medio piensa que el oftalmólogo da un mejor servicio: porque, al cobrar por sus servicios, es más neutral.

En Estados Unidos las ópticas funcionan de otra manera. El óptico hace sus mediciones en una consulta privada y cobra por ello. Prescribe unas lentes y el paciente va a la óptica con dicha prescripción para conseguir sus gafas graduadas. Esto ha mejorado la imagen de los ópticos y ha abierto un amplio abanico de nuevos servicios como la venta online de gafas graduadas: las prescripciones de los ópticos tienen un código que se introduce en las tiendas online de lentes oftálmicas sin el cual no se puede proceder a la compra.

Muchos ópticos pensarán que si son ellos los que dan el primer paso y empiezan a cobrar el servicio sus clientes darán un salto al competidor que no les cobre. No obstante existen fórmulas para evitarlo. Lens Crafters, por ejemplo, diseña sus tiendas con una consulta adyacente a la que se accede por una puerta distinta, y alquila dicha consulta a un óptico, quien cobra por sus servicios. Cuando el óptico te prescribe la graduación puedes ir con ese papel  a cualquier óptica, pero si compras tus gafas en la tienda adyacente te harán un descuento en el importe igual a lo que te haya cobrado el óptico por la medición.

Por lo tanto, creo que es el momento ideal de dar el salto y empezar a cobrar por las mediciones: ganaremos en imagen, saldremos de la prehistoria del servicio al cliente y mejoraremos la calidad ddel servicio.

http://www.climente.com/wp-content/uploads/2012/01/Male_optician_holding_diagnostic_tool_kro15006.jpghttp://www.climente.com/wp-content/uploads/2012/01/Male_optician_holding_diagnostic_tool_kro15006-150x150.jpgCarlos ClimenteMarketingMarketing,medición,óptica
Creo que va siendo hora de que en España adaptemos el modelo norteamericano de graduación. En Estados Unidos los ópticos –sin dejar de estar vinculados a las ópticas- desarrollan su actividad de forma paralela, cobrando por la consulta. En España tenemos el vicio adquirido de ofrecer revisiones gratuitas y...